lunes, 30 de enero de 2012

Mi Open de Australia

Al llegar hoy a casa ya no tenía ningún nuevo partido del Open de Australia grabado en el iplus, aparatito éste que me ha dado la felicidad estos últimos quince días. Seré breve en cuanto a la publicidad gratuita que voy a dar a digital plus, pero he de admitir que ha sido una decisión más que acertada el suscribirme al plus con el paquete deporte. El iplus es un extra que puedes contratar por 10 euros al mes y te proporciona la posibilidad de ver canales en alta definición y a su vez te sirve de disco duro grabador; gracias a él podía ver los partidos en diferido al día siguiente...la diferencia horaria entre Melbourne y Pamplona así lo aconsejaba.

La principal razón por la que contraté este servicio fue poder ver los siguientes eventos: Open de Australia, Wimbledon, Open de USA y, por supuesto, NBA. Llevo un mes como abonado y ya no puedo concebir la televisión de otra forma...bueno, hasta aquí la publicidad.

A continuación voy a dar mi visión de lo que ha supuesto para mí este torneo. En primer lugar me encantó ver las primeras rondas que enfrentaban a los top 5 del mundo contra jugadores desconocidos; era tremendo ver la diferencia que existía entre unos y otros. Recuerdo a un 180 del mundo o algo así, como atravesaba el túnel de vestuarios seguido de Roger Federer, camino de la pista principal repleta de público...hasta yo me ponía nervioso sólo de imaginarme en la piel del pobre desconocido aspirante. Además me encantaba poner la opción del partido sin comentaristas (bendito iplus) para sólo oir el sonido ambiente; el silencio de los dos tenistas caminando desde sus vestuarios hasta la pista era inquietante. Los pasillos estaban decorados con fotografías tamaño poster de todos los ganadores de la historia del torneo, así que el pobre 180 del mundo podía ver la foto de su próximo verdugo en las paredes mientras caminaba hacia una muerte tenística segura.

Me gustó mucho ver el cuadro femenino y he de admitir que siempre iba con la que me parecía más atractiva, como hice en su día con Sabatini...pero no me maliterpreten, no era una cuestión machista, se trataba más bien de una cuestión de simpatía, es decir, apoyaba a la que me transmitía algo. Por ejemplo, en la final, la guapa oficial era Sharapova pero yo iba con Azarenka porque tenía pinta de ser una tía graciosa y despistada, no sé, algo había en ella que me hacía reir. Me hizo mucha gracia, por ejemplo, cuando le echó la bronca a una pelota que venía del campo de su rival y que a punto estuvo de entrar en su campo tras dar en el poste de la red...le vino a decir algo así como, ¿a dónde vas, atontada?

El viejo rockero Hewitt le hizo un set a Djokovic, Llodrá dio espectáculo cirquense a pesar de la páliza que le estaba metiendo Murray, Nishikori se convirtió por unas horas en mi ídolo tras ganar un partidazo a Tsonga. Ana Ivanovic me pareció espectacularmente atractiva (este caso es diferente al de Azarenka, lo admito), la reacción de Berdych al acabar el partido me hizo lamentar que el bolazo de Almagro no le hubiera dado la cara...el checo pasa a mi lista negra de tenistas que la componen él mismo y el sueco Soderling.

El set de Hewitt al serbio contó con la inestimable ayuda de la plaga de grillos e insectos que se dieron cita en aquella calurosa noche de Melbourne. Hasta a un medio centenar de aves les dio por dar vueltas dentro de la pista central durante unos segundos para saludar al ídolo local...el australiano es tan conocido en su país que hasta las gaviotas le conocen, llegó a decir el comentarista.

Y qué decir de la victoria de Rafa sobre el jodido checo, vengándose así de Almagro, o del parón por fuegos artificiales en el partido entre Nadal y Federer que sirvió para despistar al suizo y ayudar a Rafa a ganar el set que tenían entre manos...era el día nacional de Australia así que los fuegos en ese momento eran más importante que el duelo entre dos de los mejores de la historia. La otra semifinal entre Murray y Djokovic fue espectacular y a punto estuve de acertar con mi pronóstico porque desde que Lendl está con el escocés tengo una fe ciega en Murray, un tipo tímido que me cae muy bien y que le deseo una victoria en algún grande, y si puede ser en Wimbledon, pues mucho mejor.

Gracias a las geniales entrevistas post-partido hechas por Jim Courier y alguno más, supe que la película favorita de Murray es Braveheart, cosa que enloqueció al público australiano más receloso de la madre patria británica. Nole nos contó que la madre de una niña le desafió en un entrenamiento del serbio a que no era capaz de ganar a su hija de 12 años...Nole aceptó el reto y...admitió que perdió 3-2 ante las risas del público. La primera derrota del año le añadio Courier...esperemos que no sea la última, añado yo.

Me impactó mucho la lesión de Anabel Medina en su encuentro con la china Li; horas antes había declarado que se veía con posibilidades de plantar cara a la asiática, pero la mala suerte se cruzó en su camino y tuvo que retirarse de la pista con un amargo llanto. "Joder Paco, por qué me tiene que pasar otra vez?" le gritaba la española a su entrenador, recordando otra lesión que tuvo en el mismo escenario hace ya unos años.

La final fue una batalla física y mental, más que un partido de tenis. El partido comenzaba a las 9:30h de la mañana (hora pamplonesa) de un domingo. Invité a un par de amigos a ver el partido, pero optamos por verlo en diferido con una hora y media de retraso (otra de las posibilidades del iplus) para no tener que madrugar en exceso. Así que cuando la gente "normal" ya saboreaba el primer set de Rafa, nosotros aún estábamos en el calentamiento. El peligro de ir una hora y media detrás del directo es el exterior...cualquier llamada o mensaje al móvil suponía un riesgo de saber más de la cuenta, así que tras averiguar antes de tiempo que en el cuarto set iban a ir 4-4 o intuir que había quinto set, optamos por apagar todos los teléfonos para vivir en nuestro micro-mundo en diferido. A eso de las 16:45h terminamos de ver la gran batalla; las pizzas ingeridas llenaban nuestros estómagos, nuestras cabezas estaban cargadas despues de 6 horas delante del televisor y a las 18h teníamos un partidillo de dobles los tres televidentes más un cuarto. Nos dijimos "hasta luego" atontados por el duro palo infringido por el serbio y poco después nos vimos de nuevo sobre la tierra batida...durante unos 20 segundos nos sentimos mejores jugadores gracias a nuestra imaginación, después volvimos a nuestra realidad de torpes barrigudos jugando a tenis.

Al día siguiente me levanté con agujetas y pensé que si yo estaba así, cómo estaría Rafael Nadal...

5 comentarios:

  1. Ya me extrañaba que no dedicases entrada al open australiano. Lo de transmitir acontecimientos de tal envergadura en canales de pago me pone de un humor de perros, por tanto solo he podido seguir números y comentarios a través de un periódico digital.

    La final pude verla a salto de mata, de bar en bar en la mañana del domingo, pero fue por la incombustible María Escario por quien me enteré de que había perdido. Pero hay que decir que Rafa no ha perdido, y no es consuelo, Rafa demostró una vez más que es un luchador nato, un ejemplo de superación personal y un deportista grande, grandísimo, en él confluyen todas las característica de los carismáticos.

    Abrazos.

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  2. Menos mal que Teledeporte es en abierto; en este canal verás a Rafa ganando el Roland Garros un año más.

    Abrazos!

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  3. Buenas, enhorabuena por el blog, me gustaría intercambiar enlaces contigo y que nos sigamos mutuamente.
    Un enorme saludo desde http://orgullobenfiquista.blogspot.com/
    http://bufandasybanderasamps.blogspot.com/
    http://soniamatias8.blogspot.com/

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  4. Esto es pasión Fer!!!

    Si alguien no conociese el deporte del tenis, leyendo tus post tendría muchas ganas de probarlo.
    Transmites un montón

    Luego nos vemos

    Saludics

    Gorka

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  5. Gracias Gorka, aunque ya será para menos...
    Muy divertida la comida de ayer, Justin Bieber... Born in the usa...jejeje
    Una abrazo!

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