El primer set se lo ha llevado, no sin apuros, el murciano Nicolás Almagro. Si antes hablaba del revés a una mano de Gasquet, el de Almagro no se quedá atrás, siendo todavía más potente.
Pablo Andújar está jugando muy bien, pero en el momento clave del set se ha despistado por culpa de unas niñatas maleducadas que no paraban de gritar. De todos modos, con lo que yo me quedo de este partido es con el señor sentado a mi derecha...así me veo yo dentro de unos años...ojalá!
Qué hombre más majo! El abuelo ideal.
Hay tres clases de tenistas: los profesionales, los aficionados que juegan muy bien y el resto. Yo pertenezco al resto, a ese grupo de tenistas amateurs que participan en torneos sociales pero que disfrutan más que los primeros y los segundos. Somos los domingueros del tenis, pero también merecemos nuestro hueco...aquí lo encontrarás.
martes, 19 de abril de 2011
Gasquet vs Chela
Me ha encantado el juego del francés; revés a una mano de alta escuela y toque de genio a la hora de hacer dejadas y voleas. Partido muy entretenido y emocionante que se ha decidido en el tercer set a favor de Gasquet.
Cuando vuelva a Pamplona, voy a probar a hacer más dejadas en mis partidillos...a ver qué tal me va.
Cuando vuelva a Pamplona, voy a probar a hacer más dejadas en mis partidillos...a ver qué tal me va.
Gimeno vs Starace
Me encuentro estos días en Barcelona, viendo el torneo de tenis Conde Godó y voy a hacer un experimento que me ha enseñado nuestro amigo bloguero Patatica.
Voy a publicar, desde mi móvil mini-posts, explicando lo que vaya viviendo en las pistas del Club de Tenis de Barcelona. A ver cómo resulta el experimento.
Acabo de ver el partido entre Daniel Gimeno y Potito Starace; ha ganado el primero por retirada del italiano, al parecer, por problemas estomacales.
La verdad es que es una gozada ver tenis tan cerca, ya que han jugado en una pista secundaria y me he podido sentar en la primera fila de la grada del fondo, que es donde mejor se ve. Tan cerca como en cualquier partido de algún amiguete mío en nuestro club de tenis.
Seguiré informando...
Voy a publicar, desde mi móvil mini-posts, explicando lo que vaya viviendo en las pistas del Club de Tenis de Barcelona. A ver cómo resulta el experimento.
Acabo de ver el partido entre Daniel Gimeno y Potito Starace; ha ganado el primero por retirada del italiano, al parecer, por problemas estomacales.
La verdad es que es una gozada ver tenis tan cerca, ya que han jugado en una pista secundaria y me he podido sentar en la primera fila de la grada del fondo, que es donde mejor se ve. Tan cerca como en cualquier partido de algún amiguete mío en nuestro club de tenis.
Seguiré informando...
domingo, 17 de abril de 2011
Corazón dividido
Rafael Nadal y David Ferrer disputan hoy la final del Masters 1000 de Montecarlo y la verdad es que me encuentro ante un dilema; no sé quién quiero que gane. Admito que me encantaría que Nadal ganara el séptimo título consecutivo en este torneo, algo prácticamente irrepetible. Este hecho no haría más que agrandar la leyenda de este gran deportista, probablemente el mejor de la historia de este país.
Me considero un nadalista porque admiro los valores que siempre ha representado Rafa para conseguir sus triunfos: esfuerzo, lucha y humildad. Pero en este caso, en la final que empieza dentro una hora, sé que voy a tener el corazón dividido ya que David Ferrer me parece un pedazo de profesional que se merece ganar un título de este prestigio.
David, hoy más que nunca, se enfrenta a Goliat y yo siempre he tenido especial predilección por el débil en este tipo de duelos, pero en esta ocasión el Goliat de turno es Nadal. David, al igual que Rafa, se caracteriza también por dejarse el alma en cada punto y sería muy bonito que un jugador tan trabajador como él triunfara hoy. Pero tampoco me puedo quitar de la cabeza el hecho de que Nadal no para de hacer historia torneo a torneo y si gana hoy, sería su Masters 1000 número 19. El de Manacor es el jugador que más títulos en este tipo de torneos ha ganado, por encima de jugadores tan míticos como Agassi y Federer, que son los siguientes en la lista con 17 Masters 1000 cada uno.
Pero tampoco puedo olvidar que para David sería su primer Masters 1000 y, por qué no decirlo, a Ferru le tengo un cariño especial desde que accedió amablemente a hacerse una foto con nosotros (mi amigo Joaquín y un servidor), el mismo día que tuvo que abandonar el torneo de Bilbao por una lesión. Ese día, cuando le vi entrar sólo en el hotel en el que se hospedaba, vi reflejada en su cara la parte más dura de este deporte a nivel profesional... la soledad de tenista. Menos mal, que conseguimos hacerle esbozar una sonrisa con un para de paridas que le soltamos.
CONCLUSIÓN: ahí va el topicazo...que gane el mejor.
Me considero un nadalista porque admiro los valores que siempre ha representado Rafa para conseguir sus triunfos: esfuerzo, lucha y humildad. Pero en este caso, en la final que empieza dentro una hora, sé que voy a tener el corazón dividido ya que David Ferrer me parece un pedazo de profesional que se merece ganar un título de este prestigio.
David, hoy más que nunca, se enfrenta a Goliat y yo siempre he tenido especial predilección por el débil en este tipo de duelos, pero en esta ocasión el Goliat de turno es Nadal. David, al igual que Rafa, se caracteriza también por dejarse el alma en cada punto y sería muy bonito que un jugador tan trabajador como él triunfara hoy. Pero tampoco me puedo quitar de la cabeza el hecho de que Nadal no para de hacer historia torneo a torneo y si gana hoy, sería su Masters 1000 número 19. El de Manacor es el jugador que más títulos en este tipo de torneos ha ganado, por encima de jugadores tan míticos como Agassi y Federer, que son los siguientes en la lista con 17 Masters 1000 cada uno.
Pero tampoco puedo olvidar que para David sería su primer Masters 1000 y, por qué no decirlo, a Ferru le tengo un cariño especial desde que accedió amablemente a hacerse una foto con nosotros (mi amigo Joaquín y un servidor), el mismo día que tuvo que abandonar el torneo de Bilbao por una lesión. Ese día, cuando le vi entrar sólo en el hotel en el que se hospedaba, vi reflejada en su cara la parte más dura de este deporte a nivel profesional... la soledad de tenista. Menos mal, que conseguimos hacerle esbozar una sonrisa con un para de paridas que le soltamos.
CONCLUSIÓN: ahí va el topicazo...que gane el mejor.
sábado, 16 de abril de 2011
Hobby
De crío jugaba a baloncesto y esta afición me duró muchos años, hasta que una rotura de ligamentos en mi rodilla izquierda supuso el comienzo del fin. Tenía 19 años, cuando una mala caída tras capturar un rebote, hizo retorcerme de dolor sobre el cemento de aquella pista callejera de baloncesto. Sabía que tenía que ser algo grave y no me equivoqué. Tras este episodio, luego vendrían 2 operaciones y muchas horas de rehabilitación, pero esa rodilla nunca llegó a ser la misma y tras varios intentos de volver a jugar, lo tuve que dejar porque la rodilla sufría mucho con este deporte, y mentalmente jugaba con miedo, temiendo volver a lesionarme. Lo dejé definitivamente a los 23 años; me había quedado sin hobby.
En 2001 me fui a trabajar unos meses a Bristol (UK) y allí mis compañeros de trabajo tenían muy marcados sus hobbies, a los que dedicaban la mayor parte de su tiempo libre. Tim estaba loco por el submarinismo y aprovechaba dicha afición para viajar por todo el mundo en busca de bonitos mares en los que bucear. Ed era un loco del surf y había recorrido medio mundo junto a su hermano en busca de buenas olas. Otros compañeros, de los que he olvidado sus nombres, tenían hobbies tan dispares como el golf, tiro con arco, pilotaje de aeroplanos sin motor, ciclismo, patinaje sobre ruedas...todo el mundo tenía el suyo, menos yo y eso me me inquietaba.
Cuando regresé a España, lo hice con el firme propósito de buscar mi propio hobby y lo intenté de muchas maneras. Di clases de kite-surf en Tarifa pero aquello no funcionó, al igual que las clases de windsurf que recibí en Matalascañas. Llegué a comprarme revistas especializadas en deportes relacionados con la vela; supongo que ahora estarán perdidas en algún rincón de mi casa. Llegué a flirtear con la pesca, interesarme por el golf, pensar en sacarme el carnet de moto; incluso me llegué a comprar un traje de neopreno para practicar el submarinismo, a pulmón! Aún recuerdo aquel frío día de febrero en el que me metí con mi super-traje de submarinista en el mar de Castro Urdiales...creo que me lo he puesto 4 ó 5 veces. Encima en esta ocasión enredé a nuestro amigo Pat, quién también se compró un traje de neopreno que estaba de oferta en Decathlon (el problema es que era versión femenina y le sobraba algo por la zona del pecho y las caderas). Pat creo que lo llegó a usar una vez (lo siento, amigo).
También estuve cerca de comprarme un bulldog, por probar aquello de tener una mascota, pensando que por ahí descubriría un nuevo y apasionante mundo; menos mal que nunca me decidí, de lo contrario ahora tendría que soportar los terribles pedos que se tiran los perros de esta raza. También me enteré que roncaban, de la que me libré...
Cuando viví en Madrid, mi hobby consistía en salir de cañas por La Latina, ir a conciertos, comer siempre fuera de casa ingestando alimentos con mucha grasa, beber cubatas en el Penta...sabía que no era un hobby con futuro, pero también he de admitir que me lo pasé en grande; en aquella época alcancé mi peso más elevado (unos 85 kg), de aspecto general no estaba gordo, pero para un flaco de toda la vida como yo, esas lorzas que me salían en forma de michelines no me hacían sentir muy cómodo. Sabía que necesitaba empezar a practicar un deporte que me enganchara a una vida más saludable, pero no sabía cual.
A mi vuelta a Pamplona me casé y seguí en búsqueda de mi hobby; por el título de este blog es fácil adivinar por qué opción me decanté. De todos modos, dejo para otro post cómo emepezó mi idilio con el mundo de la raqueta ya que ahora empieza la semifinal del Open de Montecarlo entre Nadal y Murray.
En 2001 me fui a trabajar unos meses a Bristol (UK) y allí mis compañeros de trabajo tenían muy marcados sus hobbies, a los que dedicaban la mayor parte de su tiempo libre. Tim estaba loco por el submarinismo y aprovechaba dicha afición para viajar por todo el mundo en busca de bonitos mares en los que bucear. Ed era un loco del surf y había recorrido medio mundo junto a su hermano en busca de buenas olas. Otros compañeros, de los que he olvidado sus nombres, tenían hobbies tan dispares como el golf, tiro con arco, pilotaje de aeroplanos sin motor, ciclismo, patinaje sobre ruedas...todo el mundo tenía el suyo, menos yo y eso me me inquietaba.
Cuando regresé a España, lo hice con el firme propósito de buscar mi propio hobby y lo intenté de muchas maneras. Di clases de kite-surf en Tarifa pero aquello no funcionó, al igual que las clases de windsurf que recibí en Matalascañas. Llegué a comprarme revistas especializadas en deportes relacionados con la vela; supongo que ahora estarán perdidas en algún rincón de mi casa. Llegué a flirtear con la pesca, interesarme por el golf, pensar en sacarme el carnet de moto; incluso me llegué a comprar un traje de neopreno para practicar el submarinismo, a pulmón! Aún recuerdo aquel frío día de febrero en el que me metí con mi super-traje de submarinista en el mar de Castro Urdiales...creo que me lo he puesto 4 ó 5 veces. Encima en esta ocasión enredé a nuestro amigo Pat, quién también se compró un traje de neopreno que estaba de oferta en Decathlon (el problema es que era versión femenina y le sobraba algo por la zona del pecho y las caderas). Pat creo que lo llegó a usar una vez (lo siento, amigo).
También estuve cerca de comprarme un bulldog, por probar aquello de tener una mascota, pensando que por ahí descubriría un nuevo y apasionante mundo; menos mal que nunca me decidí, de lo contrario ahora tendría que soportar los terribles pedos que se tiran los perros de esta raza. También me enteré que roncaban, de la que me libré...
Cuando viví en Madrid, mi hobby consistía en salir de cañas por La Latina, ir a conciertos, comer siempre fuera de casa ingestando alimentos con mucha grasa, beber cubatas en el Penta...sabía que no era un hobby con futuro, pero también he de admitir que me lo pasé en grande; en aquella época alcancé mi peso más elevado (unos 85 kg), de aspecto general no estaba gordo, pero para un flaco de toda la vida como yo, esas lorzas que me salían en forma de michelines no me hacían sentir muy cómodo. Sabía que necesitaba empezar a practicar un deporte que me enganchara a una vida más saludable, pero no sabía cual.
A mi vuelta a Pamplona me casé y seguí en búsqueda de mi hobby; por el título de este blog es fácil adivinar por qué opción me decanté. De todos modos, dejo para otro post cómo emepezó mi idilio con el mundo de la raqueta ya que ahora empieza la semifinal del Open de Montecarlo entre Nadal y Murray.
martes, 12 de abril de 2011
Mi idea de negocio
Soy una persona muy dada a tener la mente inquieta; mi cabeza nunca descansa y últimamente me ha dado por pensar en posibles negocios que me gustaría montar. Uno de ellos es el que expliqué en un foro de tenis y que a continuación detallo:
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Un hotelito rural con no más de 8 habitaciones, perdido en algún paraje bucólico del norte de España ó sur de Francia en el que pudiera jugar a tenis sobre hierba, con el único sonido de las bolas impactadas sobre mi raqueta, el canto de algún pajarillo y la visión de alguna vaca pastando tranquilamente. Las habitaciones no tendrían numeración, sino nombres de tenistas como Borg, McEnroe, Lendl, Graf o Evert y todo estaría decorado con un estilo british Wimbledon. Sería un lugar ideal para montar torneillos con amigos, ajenos al bullicio de las ciudades, y cercano a otros lugares turísticos de interés relacionados con la naturaleza. Me gustaría desayunar unas buenas tostadas con mermelada o unos sobaos caseros para luego jugar un partidillo con raqueta de madera y vestimenta blanca con algún otro huésped del hotel. Al ser un hotel rural con encanto, habría turistas franceses, alemanes e ingleses, así que los partidos tendrían un perfil internacional.
Tras un día visitando lugares cercanos con encanto (montaña ó mar), volveríamos para jugar un partido nocturno sobre el cesped de la pista del hotel... Los televisores tendrían, por supuesto, acceso a todos los canales de pago con temática de tenis y habría una pequeña tienda de souvenirs relacionado con el tenis. Además, tendrías la opción de que tu partido fuera grabado para tenerlo después como recuerdo en formato dvd.
Si exisitiera este sitio... ¿tú irías? Tu contestación me servirá como estudio de mercado por si algún día reúno el dinero y el valor suficiente para montar algo parecido... jejeje
Se admiten críticas y sugerencias.
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Como podéis observar la idea está aún muy verde, no dispongo de capital ni valor y la viabilidad del proyecto me genera muchas dudas. Las contestaciones recibidas en el foro me han hecho poner los pies en la tierra, pero eso no quita que sería un bonito sueño. De todos modos, creo que llego tarde porque he descubierto que ya existe un hotelito muy parecido en UK llamado Fingals (encima les hago publicidad gratuita). Os dejo la foto del hotel que me sedujo...pagaría mucho por jugar en esa pista de hierba ó esperar mi turno mientras me bebo un batido de fresas naturales en las hamacas de al lado:
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Un hotelito rural con no más de 8 habitaciones, perdido en algún paraje bucólico del norte de España ó sur de Francia en el que pudiera jugar a tenis sobre hierba, con el único sonido de las bolas impactadas sobre mi raqueta, el canto de algún pajarillo y la visión de alguna vaca pastando tranquilamente. Las habitaciones no tendrían numeración, sino nombres de tenistas como Borg, McEnroe, Lendl, Graf o Evert y todo estaría decorado con un estilo british Wimbledon. Sería un lugar ideal para montar torneillos con amigos, ajenos al bullicio de las ciudades, y cercano a otros lugares turísticos de interés relacionados con la naturaleza. Me gustaría desayunar unas buenas tostadas con mermelada o unos sobaos caseros para luego jugar un partidillo con raqueta de madera y vestimenta blanca con algún otro huésped del hotel. Al ser un hotel rural con encanto, habría turistas franceses, alemanes e ingleses, así que los partidos tendrían un perfil internacional.
Tras un día visitando lugares cercanos con encanto (montaña ó mar), volveríamos para jugar un partido nocturno sobre el cesped de la pista del hotel... Los televisores tendrían, por supuesto, acceso a todos los canales de pago con temática de tenis y habría una pequeña tienda de souvenirs relacionado con el tenis. Además, tendrías la opción de que tu partido fuera grabado para tenerlo después como recuerdo en formato dvd.
Si exisitiera este sitio... ¿tú irías? Tu contestación me servirá como estudio de mercado por si algún día reúno el dinero y el valor suficiente para montar algo parecido... jejeje
Se admiten críticas y sugerencias.
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Como podéis observar la idea está aún muy verde, no dispongo de capital ni valor y la viabilidad del proyecto me genera muchas dudas. Las contestaciones recibidas en el foro me han hecho poner los pies en la tierra, pero eso no quita que sería un bonito sueño. De todos modos, creo que llego tarde porque he descubierto que ya existe un hotelito muy parecido en UK llamado Fingals (encima les hago publicidad gratuita). Os dejo la foto del hotel que me sedujo...pagaría mucho por jugar en esa pista de hierba ó esperar mi turno mientras me bebo un batido de fresas naturales en las hamacas de al lado:
lunes, 11 de abril de 2011
Puntos de inflexión
Me estoy leyendo el libro "Open" de Andre Agassi y una de las cosas que más llamó mi atención es que comparaba un partido de tenis con una vida en miniatura; con sus alegrías y tristezas, euforias y depresiones, ilusiones y decepciones, placeres y sufrimientos... cuánta razón, señor Agassi.
Ayer jugué un partido de tenis y la verdad es que lo llevaba bien encaminado. Era un partido de ranking de los que suelo jugar en mi club de tenis, y según dictan las normas, en este campeonato los partidos son a 7 juegos (ya no tenemos edad para jugar a 3 sets). El partido lo llevaba bastante encarrilado, 6-3 y 0-40 a mi favor cuando de repente se dio un punto de inflexión.
Mi rival se disponía a ejecutar su segundo saque con 3 bolas de partido a mi favor. Saca y mi resto se va fuera, pero al rato veo que la marca de la bola indica que su servicio había sido malo (jugamos en tierra batida). Como soy un caballero del tenis no reclamo su doble falta y nos ponemos 15-40. Tampoco debería pasar nada, seguía teniendo 2 bolas de partido, pero en el fondo sabía que sí pasaba algo, me encontraba ante un punto de inflexión en mi partido, en mi mini-vida.
Mi mente se empezó a ir y comencé a torturarme con mensajes negativos del tipo: "ojalá no tenga que acordarme de esta bola" ó "por qué no habré pitado doble falta y fin de partido"... Cuando intentaba olvidarme del asunto, mi vista se centraba en la jodida marca del bote de la bola y cuando quería darme cuenta ya me había remontado el juego. Perfecto, de un 6-3 y 3 bolas de partido a 6-4.
El tema no acabó ahí, con el 6-4, se puso 15-40 a su favor y entonces ya me empezó a temblar todo, el brazo se me encogía y el dichoso bote comenzó a ser una obsesión...cada vez que me acercaba a la zona de la marca del delito, seguía mirándola deseando que realmente hubiera tocado línea, pero ahí seguía, provocándome descaradamente como queriéndome decir: sí, ha sido mala pero eres tan gilipollas que le has regalado el tanto, lo vas a pagar.
A las puertas de 6-5 el asunto tenía muy mala pinta y más cuando entra a la pista el usuario que había reservado la siguiente hora. El tío empezó a echarnos las típicas miraditas del tipo "chavales, ya es la hora" mientras comenzaba a calentar haciendo sprints a dos metros de mí...qué falta de respeto, por Dios; ¿no ves que nos estamos jugando la vida?
Mi cabeza en ese momento trataba de aislarse de la tortura mental que me estaba suponiendo el pesado mete-prisas de turno y, cómo no, de la marca de la jodida bola que no había entrado. Así que opté por acercarme a la dichosa zona del dichoso bote y lo borré con rabia con la suela de la zapatilla. Ahí vino el punto de inflexión que me beneficiaba, el "borrón y cuenta nueva".
Remonté el 15-40 y me llevé el partido por 7-4. Di la mano a mi rival y el caga-prisas se quedó tranquilo. Como la vida misma.
Ayer jugué un partido de tenis y la verdad es que lo llevaba bien encaminado. Era un partido de ranking de los que suelo jugar en mi club de tenis, y según dictan las normas, en este campeonato los partidos son a 7 juegos (ya no tenemos edad para jugar a 3 sets). El partido lo llevaba bastante encarrilado, 6-3 y 0-40 a mi favor cuando de repente se dio un punto de inflexión.
Mi rival se disponía a ejecutar su segundo saque con 3 bolas de partido a mi favor. Saca y mi resto se va fuera, pero al rato veo que la marca de la bola indica que su servicio había sido malo (jugamos en tierra batida). Como soy un caballero del tenis no reclamo su doble falta y nos ponemos 15-40. Tampoco debería pasar nada, seguía teniendo 2 bolas de partido, pero en el fondo sabía que sí pasaba algo, me encontraba ante un punto de inflexión en mi partido, en mi mini-vida.
Mi mente se empezó a ir y comencé a torturarme con mensajes negativos del tipo: "ojalá no tenga que acordarme de esta bola" ó "por qué no habré pitado doble falta y fin de partido"... Cuando intentaba olvidarme del asunto, mi vista se centraba en la jodida marca del bote de la bola y cuando quería darme cuenta ya me había remontado el juego. Perfecto, de un 6-3 y 3 bolas de partido a 6-4.
El tema no acabó ahí, con el 6-4, se puso 15-40 a su favor y entonces ya me empezó a temblar todo, el brazo se me encogía y el dichoso bote comenzó a ser una obsesión...cada vez que me acercaba a la zona de la marca del delito, seguía mirándola deseando que realmente hubiera tocado línea, pero ahí seguía, provocándome descaradamente como queriéndome decir: sí, ha sido mala pero eres tan gilipollas que le has regalado el tanto, lo vas a pagar.
A las puertas de 6-5 el asunto tenía muy mala pinta y más cuando entra a la pista el usuario que había reservado la siguiente hora. El tío empezó a echarnos las típicas miraditas del tipo "chavales, ya es la hora" mientras comenzaba a calentar haciendo sprints a dos metros de mí...qué falta de respeto, por Dios; ¿no ves que nos estamos jugando la vida?
Mi cabeza en ese momento trataba de aislarse de la tortura mental que me estaba suponiendo el pesado mete-prisas de turno y, cómo no, de la marca de la jodida bola que no había entrado. Así que opté por acercarme a la dichosa zona del dichoso bote y lo borré con rabia con la suela de la zapatilla. Ahí vino el punto de inflexión que me beneficiaba, el "borrón y cuenta nueva".
Remonté el 15-40 y me llevé el partido por 7-4. Di la mano a mi rival y el caga-prisas se quedó tranquilo. Como la vida misma.
domingo, 10 de abril de 2011
Creo que voy a cambiar el contenido de este blog
No sé si habrá sido por mis 34 años recién cumplidos, o por los más de tres meses sin escribir, los cuales me han servido para reflexionar sobre el tema...pero el caso es que tengo prácticamente decidido cambiar el contenido de este blog.
En el título he puesto "creo" porque me conozco, pero llevo un tiempo meditando el asunto. Allá por noviembre de 2009, cuando empecé la aventura de este blog, mi idea inicial era hablar de tenis, de ahí el título del mismo, pero enseguida me di cuenta de que no quería encasillarme. Pues ahora, en abril de 2011, me apetece encasillarme y hablar de mi hobby favorito. Sé que con esta medida corro el riesgo de perder a mi pequeña audiencia, la cual probablemente pasen olímpicamente de lo que pueda escribir un "flipao" del tenis, pero ahora necesito hacerlo...a ver lo que me dura.
Así que este post está dedicado a mi querida audiencia que no es otra que: Patatica, Dmitry, Ana, Patio, Huesitos, Náugrafo, Iosu, Smarty y algún despistado más que de vez en cuando se asoma por aquí. Gracias por haberme seguido durante todo este tiempo y, aunque sea con muy poca frecuencia, siempre agradeceré cualquier comentario vuestro, aunque simplemente sea para saludarme. Quién sabe, quizás consigo que alguno de vosotros acabe practicando este maravilloso deporte...
En el título he puesto "creo" porque me conozco, pero llevo un tiempo meditando el asunto. Allá por noviembre de 2009, cuando empecé la aventura de este blog, mi idea inicial era hablar de tenis, de ahí el título del mismo, pero enseguida me di cuenta de que no quería encasillarme. Pues ahora, en abril de 2011, me apetece encasillarme y hablar de mi hobby favorito. Sé que con esta medida corro el riesgo de perder a mi pequeña audiencia, la cual probablemente pasen olímpicamente de lo que pueda escribir un "flipao" del tenis, pero ahora necesito hacerlo...a ver lo que me dura.
Así que este post está dedicado a mi querida audiencia que no es otra que: Patatica, Dmitry, Ana, Patio, Huesitos, Náugrafo, Iosu, Smarty y algún despistado más que de vez en cuando se asoma por aquí. Gracias por haberme seguido durante todo este tiempo y, aunque sea con muy poca frecuencia, siempre agradeceré cualquier comentario vuestro, aunque simplemente sea para saludarme. Quién sabe, quizás consigo que alguno de vosotros acabe practicando este maravilloso deporte...
miércoles, 6 de abril de 2011
La muerte en la red
Cuando empecé a escribir a este blog, poco a poco comencé a interactuar con otros entes de la red llamados bloggers. A algunos de ellos ya les conocía en la vida "real", a otros les conocía menos de lo que les conozco ahora gracias a sus blogs y, finalmente, a otros les he conocido en la red.
Tanto a los primeros, como a los segundos, como a los terceros, les he cogido un cariño especial, aunque ello no signifique que siempre esté de acuerdo con las opiniones vertidas en sus blogs o sus comentarios realizados en blogs ajenos. En más de una ocasión, hemos flirteado medio en broma, medio en serio, con la idea de conocernos en la vida real, por esa necesidad que tenemos muchos de materializar lo inmaterial. Por ello, supongo que muchos imaginamos a Dios con barba y a los marcianos de color verde.
He de admitir que no tengo especial interés en poner cara a las personas con las que interactúo a través de este medio porque pienso que quizás perdería cierta magia este mundillo; aunque también añado que si hay cena blogger, no dudaría en apuntarme, por supuesto. De hecho, hace unos meses estuve cenando, entre otros, con el Náugrafo Digital y Patatica, y he de admitir que aunque ya les conocía de antes, fue una experiencia muy especial compartir mantel con ellos. Es más, noté que algo especial nos unía, y ese algo no era más que el haber compartido nuestras "paridas varias" a través de un medio escrito de carácter público, lo cual no es tan fácil como parece. Y cuando digo fácil, no me refiero al proceso de estructurar gramaticalmente un post, sino a la cierta valentía que hay que tener para escribir lo que uno siente, sin saber quién va a ser exactamente la persona que lo lea. Diré, que escribir un blog es un ejercicio de libertad muy recomendado para cualquier persona.
Como ya he dicho anteriormente, se crea un vínculo especial entre los que se dejan caer por aquí o por allá, en forma de comentario o post, y esta situación desde el principio me ha invitado a reflexionar mucho sobre este tipo de relación. Y una de las preocupaciones que me surgía era, aunque tenga tinte macabro, el hecho de que un día uno de estos amigos de la red dejara de escribir y jamás supiéramos el porqué. Más de una vez lo he pensado, y si se muere el blogger fulanito...cómo me entero yo? Al fin y al cabo, nuestra relación no tenía tientes reales, simplemente un día dejó de escribiri porque falleció...y yo jamás supe de él, ni me puede despedir de él, aunque fuera en su funeral.
Pues bien, como no quiero que penséis eso de mí, tras más de tres meses de sequía bloguera, vuelvo a la red. No estoy muerto, vuelvo a escribir, y éste es mi último post con 33 años, la edad a la que murió Cristo.
Tanto a los primeros, como a los segundos, como a los terceros, les he cogido un cariño especial, aunque ello no signifique que siempre esté de acuerdo con las opiniones vertidas en sus blogs o sus comentarios realizados en blogs ajenos. En más de una ocasión, hemos flirteado medio en broma, medio en serio, con la idea de conocernos en la vida real, por esa necesidad que tenemos muchos de materializar lo inmaterial. Por ello, supongo que muchos imaginamos a Dios con barba y a los marcianos de color verde.
He de admitir que no tengo especial interés en poner cara a las personas con las que interactúo a través de este medio porque pienso que quizás perdería cierta magia este mundillo; aunque también añado que si hay cena blogger, no dudaría en apuntarme, por supuesto. De hecho, hace unos meses estuve cenando, entre otros, con el Náugrafo Digital y Patatica, y he de admitir que aunque ya les conocía de antes, fue una experiencia muy especial compartir mantel con ellos. Es más, noté que algo especial nos unía, y ese algo no era más que el haber compartido nuestras "paridas varias" a través de un medio escrito de carácter público, lo cual no es tan fácil como parece. Y cuando digo fácil, no me refiero al proceso de estructurar gramaticalmente un post, sino a la cierta valentía que hay que tener para escribir lo que uno siente, sin saber quién va a ser exactamente la persona que lo lea. Diré, que escribir un blog es un ejercicio de libertad muy recomendado para cualquier persona.
Como ya he dicho anteriormente, se crea un vínculo especial entre los que se dejan caer por aquí o por allá, en forma de comentario o post, y esta situación desde el principio me ha invitado a reflexionar mucho sobre este tipo de relación. Y una de las preocupaciones que me surgía era, aunque tenga tinte macabro, el hecho de que un día uno de estos amigos de la red dejara de escribir y jamás supiéramos el porqué. Más de una vez lo he pensado, y si se muere el blogger fulanito...cómo me entero yo? Al fin y al cabo, nuestra relación no tenía tientes reales, simplemente un día dejó de escribiri porque falleció...y yo jamás supe de él, ni me puede despedir de él, aunque fuera en su funeral.
Pues bien, como no quiero que penséis eso de mí, tras más de tres meses de sequía bloguera, vuelvo a la red. No estoy muerto, vuelvo a escribir, y éste es mi último post con 33 años, la edad a la que murió Cristo.
lunes, 27 de diciembre de 2010
CNN+
Cada vez me gusta menos la tele; en los últimos tiempos el consumo que hago de la misma se basa principalmente en deportes, noticias y películas, siendo este consumo cada vez más bajo en favor de otros medios como internet, radio y lectura. Existen varias causas que provocan esta realidad en mi vida cotidiana, pero la principal es que la llamada tele-basura cada vez está más presente en los canales televisivos.
Por el horario de mi trabajo, cuando llego a casa y me dispongo a comer, los telediarios ya han terminado así que lo que me encuentro en los canales "generalistas" son programas del corazón o programas de humor haciendo gracias sobre los primeros. También me queda la opción del documental sobre animales o la telenovela. En más de una ocasión he optado por poner algún partidillo de tenis en Teledeporte o por escuchar a Julia Otero en la radio. Pero hace unos meses vi la luz cuando un amigo me recomendó el canal CNN+ argumentándome que estaba harto de la basura televisiva y que ya sólo veía en su casa este canal para estar al día de las noticias nacionales e internacionales.
Hice caso a mi amigo y CNN+ se convirtió en mi acompañante a la hora de comer y agradecí mucho su calidad a la hora de contarme las cosas que pasan en el mundo, era mi momento para ponerme al día: plato de lentejas con noticias. La verdad es que con el ritmo frenético que se lleva hoy en día, disponer de ese rato que me conectaba con la actualidad se empezó a convertir en algo necesario para mí.
Tristemente ese rato necesario para mí va a desaparecer en 4 días siendo sustituido por... un canal dedicado 24 horas al día a Gran Hermano. Parece ser que el motivo es que, tras la fusión entre Tele 5 y Cuatro, se entra en un proceso de reestructuración que requiere reducir gastos, así que el ciudadano pierde un canal de noticias en favor de uno de tele-basura. Y lo peor de todo es que, según oía en la radio, Cuatro va a ser el que adquiera el estilo de Tele 5 y no al revés (otra mala noticia).
Si ya tenía manía al canal del italiano Vasile por estar lleno de Belenes Esteban, Jorge Javieres, Kikos y demás fauna cutre-televisiva, después de esta decisión "empresarial" mi aversión hacia este canal va a ir en aumento. No puede ser que al ciudadano se le esté dando este trato con el fin último de convertirnos a todos en unos borregos, porque eso es lo que pienso de este tipo de decisiones. Al fin y al cabo, lo que se pretende al sustituir un canal de noticias por un canal de basura es que el telespectador se convierta en un ignorante, y eso para el que ostenta el poder es muy atractivo ya que es más fácil manipular a mentes dormidas que a mentes despiertas.
Por el horario de mi trabajo, cuando llego a casa y me dispongo a comer, los telediarios ya han terminado así que lo que me encuentro en los canales "generalistas" son programas del corazón o programas de humor haciendo gracias sobre los primeros. También me queda la opción del documental sobre animales o la telenovela. En más de una ocasión he optado por poner algún partidillo de tenis en Teledeporte o por escuchar a Julia Otero en la radio. Pero hace unos meses vi la luz cuando un amigo me recomendó el canal CNN+ argumentándome que estaba harto de la basura televisiva y que ya sólo veía en su casa este canal para estar al día de las noticias nacionales e internacionales.
Hice caso a mi amigo y CNN+ se convirtió en mi acompañante a la hora de comer y agradecí mucho su calidad a la hora de contarme las cosas que pasan en el mundo, era mi momento para ponerme al día: plato de lentejas con noticias. La verdad es que con el ritmo frenético que se lleva hoy en día, disponer de ese rato que me conectaba con la actualidad se empezó a convertir en algo necesario para mí.
Tristemente ese rato necesario para mí va a desaparecer en 4 días siendo sustituido por... un canal dedicado 24 horas al día a Gran Hermano. Parece ser que el motivo es que, tras la fusión entre Tele 5 y Cuatro, se entra en un proceso de reestructuración que requiere reducir gastos, así que el ciudadano pierde un canal de noticias en favor de uno de tele-basura. Y lo peor de todo es que, según oía en la radio, Cuatro va a ser el que adquiera el estilo de Tele 5 y no al revés (otra mala noticia).
Si ya tenía manía al canal del italiano Vasile por estar lleno de Belenes Esteban, Jorge Javieres, Kikos y demás fauna cutre-televisiva, después de esta decisión "empresarial" mi aversión hacia este canal va a ir en aumento. No puede ser que al ciudadano se le esté dando este trato con el fin último de convertirnos a todos en unos borregos, porque eso es lo que pienso de este tipo de decisiones. Al fin y al cabo, lo que se pretende al sustituir un canal de noticias por un canal de basura es que el telespectador se convierta en un ignorante, y eso para el que ostenta el poder es muy atractivo ya que es más fácil manipular a mentes dormidas que a mentes despiertas.
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