Bueno, aquí llega el último post del año, y quiero dedicárselo especialmente a los que alguna vez dejaron un comentario en este blog, que al fin y al cabo, es lo que me anima a seguir escribiendo las tonterías que se me pasan por la cabeza.
Feliz Año Nuevo para todos y especialmente para: Huesitos, Dmitry, Pro-Mágica, Lendl, Náugrafo, Julia, Capital Norte, Saray, Contenedor Amarillo y Patata.
Y despido el 2009 con una canción que descubrí este año, en un concierto de Vetusta Morla y que desde un principio me cautivó. Aún me pone la carne de gallina cuando la escucho y siempre me recordará a Andrés Montes. Va por ti, jugón...
Hay tres clases de tenistas: los profesionales, los aficionados que juegan muy bien y el resto. Yo pertenezco al resto, a ese grupo de tenistas amateurs que participan en torneos sociales pero que disfrutan más que los primeros y los segundos. Somos los domingueros del tenis, pero también merecemos nuestro hueco...aquí lo encontrarás.
jueves, 31 de diciembre de 2009
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Tramposo
Hoy he jugado a tenis con un tramposo. Qué sensación más mala el sentir que te están robando pelotas continuamente... cada vez que hay una dudosa, mala para mí, buena para él.
Yo no tengo costumbre de desconfiar del rival, pero cuando ves que a las primeras de cambio, el rival te discute una bola suya que se le ha ido por mucho, pues te da que pensar... piensa el ladrón que todos son de su condición. Además, cada vez que se me iba una pelota por el fondo de la pista, el tío me daba mil explicaciones, a lo que yo le contestaba: "si tú la has visto fuera, ya está". Yo siempre confío en el oponente, pero hoy me ha dado motivos para desconfiar, aún así no es mi estilo exigir que me marque cada bola dudosa (jugamos en tierra batida) o ir a la otra punta de la pista para comprobar que me ha marcado la pelota correcta. Quizás hoy, debería haberlo hecho.
Entiendo que por su veteranía, me empiece a comer la cabeza desde la primera bola, venga a hablarme en cada momento, comentando todas las jugaditas, discutiendo cada bola dudosa, poniendo mala cara cuando me entraban de churro, poniendo en duda el tanteador... horrible! Yo tratataba de mantenerme calmado y no entrar en su juego sucio, procurando no contestarle ni poner en duda ninguna bola que me cantaba mala, pero era difícil evitar poner mala cara cuando sentías que no se iba la bola fuera y aún así el tanto era para él.
En un deporte como el tenis, te puede llegar a desequilibrar mucho el que te roben 4 ó 5 bolas clave cuando vas 30-40, pueden significar varios juegos. Total, que con 6-3 en contra, he llegado hasta el 6-6 para jugar el tie-break definitivo. Cuando ha llegado el momento de la muerte súbita sabía que iba a ser un suplicio, y no me he equivocado.
Aún, al acabar el partido, he tenido que aguantar sus comentarios jocosos sobre el partido: que sí yo había jugado muy bien, que no deje de practicar, que si la bola tal, que si la otra bola no sé qué... INSOPORTABLE.
Si me ganan el partido porque me sacan a bolazos, chapeau! Pero que me ganen de esta forma, en fin...
Yo no tengo costumbre de desconfiar del rival, pero cuando ves que a las primeras de cambio, el rival te discute una bola suya que se le ha ido por mucho, pues te da que pensar... piensa el ladrón que todos son de su condición. Además, cada vez que se me iba una pelota por el fondo de la pista, el tío me daba mil explicaciones, a lo que yo le contestaba: "si tú la has visto fuera, ya está". Yo siempre confío en el oponente, pero hoy me ha dado motivos para desconfiar, aún así no es mi estilo exigir que me marque cada bola dudosa (jugamos en tierra batida) o ir a la otra punta de la pista para comprobar que me ha marcado la pelota correcta. Quizás hoy, debería haberlo hecho.
Entiendo que por su veteranía, me empiece a comer la cabeza desde la primera bola, venga a hablarme en cada momento, comentando todas las jugaditas, discutiendo cada bola dudosa, poniendo mala cara cuando me entraban de churro, poniendo en duda el tanteador... horrible! Yo tratataba de mantenerme calmado y no entrar en su juego sucio, procurando no contestarle ni poner en duda ninguna bola que me cantaba mala, pero era difícil evitar poner mala cara cuando sentías que no se iba la bola fuera y aún así el tanto era para él.
En un deporte como el tenis, te puede llegar a desequilibrar mucho el que te roben 4 ó 5 bolas clave cuando vas 30-40, pueden significar varios juegos. Total, que con 6-3 en contra, he llegado hasta el 6-6 para jugar el tie-break definitivo. Cuando ha llegado el momento de la muerte súbita sabía que iba a ser un suplicio, y no me he equivocado.
Aún, al acabar el partido, he tenido que aguantar sus comentarios jocosos sobre el partido: que sí yo había jugado muy bien, que no deje de practicar, que si la bola tal, que si la otra bola no sé qué... INSOPORTABLE.
Si me ganan el partido porque me sacan a bolazos, chapeau! Pero que me ganen de esta forma, en fin...
martes, 29 de diciembre de 2009
Ranking 3 (turno 3º, 2009-2010)
Como ya comenté en un post anterior, me comprometí a informar cada 3 semanas de los resultados conseguidos por Iosu, Fernando y Miguel en el Ranking. Estas 3 últimas semanas se ha disputado el tercer turno de la edición 2009-2010 con los siguientes resultados:
Iosu: ha ganado sus dos partidos (7-4 y 7-5), así que asciende al grupo 20. Iosu está atravesando un momento dulce de tenis y espero que siga subiendo muchos grupos durante el 2010.
Fernando: también ha ganado sus dos partidos (7-6 y 7-0), por lo que asciende al grupo 8. Este grupo empieza a dar un poco de vértigo, pero bueno, se hará lo que se pueda.
Miguel: no ha podido disputar ninguno de sus 2 partidos por una lesión de muñeca. En teoría, le correspondía bajar al grupo 15, pero como ha habido una baja en el Ranking, se mantiene en el grupo 14. Esperemos que supere sus problemas físicos en este cuarto turno que nos disponemos a comenzar.
Por último, me gustaría preguntar a los lectores de este blog (sé que sois miles, pero os da vergüenza participar), si os gustaría que incluyera a Joaquinito en este seguimiento que hago del torneo. Él también participa, pero como se descojonó de mí por escribir este blog, opté por no incluirle. Sin embargo, he de admitir que actualmente la figura de Joaquinito ha adquirido cierto relieve en este espacio, razón por la que dejo este interrogante en el aire. Espero impaciente vuestras sugerencias.
PD: Dmitry, se te echa de menos por estos lares... ¿qué tal las Navidades por Boston?
Iosu: ha ganado sus dos partidos (7-4 y 7-5), así que asciende al grupo 20. Iosu está atravesando un momento dulce de tenis y espero que siga subiendo muchos grupos durante el 2010.
Fernando: también ha ganado sus dos partidos (7-6 y 7-0), por lo que asciende al grupo 8. Este grupo empieza a dar un poco de vértigo, pero bueno, se hará lo que se pueda.
Miguel: no ha podido disputar ninguno de sus 2 partidos por una lesión de muñeca. En teoría, le correspondía bajar al grupo 15, pero como ha habido una baja en el Ranking, se mantiene en el grupo 14. Esperemos que supere sus problemas físicos en este cuarto turno que nos disponemos a comenzar.
Por último, me gustaría preguntar a los lectores de este blog (sé que sois miles, pero os da vergüenza participar), si os gustaría que incluyera a Joaquinito en este seguimiento que hago del torneo. Él también participa, pero como se descojonó de mí por escribir este blog, opté por no incluirle. Sin embargo, he de admitir que actualmente la figura de Joaquinito ha adquirido cierto relieve en este espacio, razón por la que dejo este interrogante en el aire. Espero impaciente vuestras sugerencias.
PD: Dmitry, se te echa de menos por estos lares... ¿qué tal las Navidades por Boston?
domingo, 27 de diciembre de 2009
Joaquinito y mi padre
Hace aproximadamente 10 años, hubo un duelo tenístico que marcó un antes y un después: Joaquinito contra mi padre. Por aquel entonces, Joaquín era un joven estudiante de Derecho de 22 años y mi padre era un padre de familia de 47 años. Aún recuerdo como el joven Joaquín se pavoneaba diciendo que contra un señor 25 años mayor que él, el partido iba a ser fácil, que no había color...
Yo siempre he pensado que las cosas se demuestran en la cancha, así que organicé el gran partido. El estilo tenístico de mi padre no sigue los cánones de belleza establecidos en este deporte, pero te puede complicar la vida si no eres muy superior a él. Su golpe, tanto de derecha como de revés, es cortado y eso le convierte en un rival muy incómodo. Su movilidad es escasa, pero se coloca muy bien y gracias a sus dejadas puede llegar a sacarte de quicio.
Aún recuerdo que el día del partido teníamos cena los amigos, y todos estábamos esperando a que llegara Joaquinito para contarnos su clara victoria... esa victoria nunca se produjo, más bien todo lo contrario, el veterano le dio un buen repaso al joven. Os podéis imaginar la cara de Joaquinito, cuando al llegar a la cena, tuvo que comunicar a sus colegas que había perdido contra un carroza 25 años mayor que él. Esta derrota marcó a Joaquinito y nunca volvió a retar a mi padre... hasta hoy.
Hoy, 10 años después, era el momento de la gran revancha. Un Joaquinito más asentado, más maduro y con clases de tenis los 2 últimos años, estaba ante su gran oportunidad. Mi padre, en cambio, con 57 años, tendría que tirar de experiencia y astucia para compensar el aspecto físico propio de la edad.
El partido ha sido a 7 juegos, con tie-break en caso de empate a 6. El duelo ha empezado bien para Joaquinito y se ha puesto 5-2, haciendo un juego agresivo basado en la bolea. Llegado este punto, el jugador más joven ha visto tan cerca la victoria, que ha empezado a encoger el brazo para intentar asegurar el resultado. Gran error, mi padre ha empezado a llevar la iniciativa con sus golpes cortados y dejadas desesperantes y ha empatado a 5. Es entonces cuando Joaquinito ha empezado a acusar el cansancio, todo lo contrario que mi padre, que como un motor diesel, ha continuado lento pero seguro hasta la victoria final por 7-5.
Como resumen del partido, habría que resaltar la siguiente conversación entre los 2 oponentes cuando iban 5-5:
- "Pero, ¿no estás cansado?" - preguntaba un extenuado Joaquinito, al ver que mi padre ni se sentaba en el banquillo durante los cambios de pista, mientras él tenía que hacer estiramientos y beber un refrigerio.
- "No" - le contestaba mi padre, totalmente impasible y con el mismo gesto que antes de empezar el partido.
Este último detalle supuso el finiquito para Joaquinito, y además demuestra, que el tenis es un juego mental, además de físico.
¿Tendremos que esperar 10 años más para el próximo duelo? Eso aún no lo sabemos, pero lo que sí es seguro es que esta derrota ha vuelto a marcar a Joaquín, que ya ha manifestado su intención de cambiar el suministro eléctrico de su casa a Endesa (mi padre trabaja en Iberdrola).
Yo siempre he pensado que las cosas se demuestran en la cancha, así que organicé el gran partido. El estilo tenístico de mi padre no sigue los cánones de belleza establecidos en este deporte, pero te puede complicar la vida si no eres muy superior a él. Su golpe, tanto de derecha como de revés, es cortado y eso le convierte en un rival muy incómodo. Su movilidad es escasa, pero se coloca muy bien y gracias a sus dejadas puede llegar a sacarte de quicio.
Aún recuerdo que el día del partido teníamos cena los amigos, y todos estábamos esperando a que llegara Joaquinito para contarnos su clara victoria... esa victoria nunca se produjo, más bien todo lo contrario, el veterano le dio un buen repaso al joven. Os podéis imaginar la cara de Joaquinito, cuando al llegar a la cena, tuvo que comunicar a sus colegas que había perdido contra un carroza 25 años mayor que él. Esta derrota marcó a Joaquinito y nunca volvió a retar a mi padre... hasta hoy.
Hoy, 10 años después, era el momento de la gran revancha. Un Joaquinito más asentado, más maduro y con clases de tenis los 2 últimos años, estaba ante su gran oportunidad. Mi padre, en cambio, con 57 años, tendría que tirar de experiencia y astucia para compensar el aspecto físico propio de la edad.
El partido ha sido a 7 juegos, con tie-break en caso de empate a 6. El duelo ha empezado bien para Joaquinito y se ha puesto 5-2, haciendo un juego agresivo basado en la bolea. Llegado este punto, el jugador más joven ha visto tan cerca la victoria, que ha empezado a encoger el brazo para intentar asegurar el resultado. Gran error, mi padre ha empezado a llevar la iniciativa con sus golpes cortados y dejadas desesperantes y ha empatado a 5. Es entonces cuando Joaquinito ha empezado a acusar el cansancio, todo lo contrario que mi padre, que como un motor diesel, ha continuado lento pero seguro hasta la victoria final por 7-5.
Como resumen del partido, habría que resaltar la siguiente conversación entre los 2 oponentes cuando iban 5-5:
- "Pero, ¿no estás cansado?" - preguntaba un extenuado Joaquinito, al ver que mi padre ni se sentaba en el banquillo durante los cambios de pista, mientras él tenía que hacer estiramientos y beber un refrigerio.
- "No" - le contestaba mi padre, totalmente impasible y con el mismo gesto que antes de empezar el partido.
Este último detalle supuso el finiquito para Joaquinito, y además demuestra, que el tenis es un juego mental, además de físico.
¿Tendremos que esperar 10 años más para el próximo duelo? Eso aún no lo sabemos, pero lo que sí es seguro es que esta derrota ha vuelto a marcar a Joaquín, que ya ha manifestado su intención de cambiar el suministro eléctrico de su casa a Endesa (mi padre trabaja en Iberdrola).
viernes, 25 de diciembre de 2009
SMS
Ya se ha convertido en una tradición navideña el mandar y recibir mensajes de texto por el móvil (SMS) para felicitar las fiestas. Los hay de todo tipo, pero en mi opinión se resumen en dos tipos: empalagosos o graciosetes. Aquí os dejo una selección de SMS navideños, los cuales irán acompañados de una G (graciosete) o una E (empalagoso):
-Que la lluvia de la felicidad te pille con el paraguas roto, te empape y salpique a todos los que están a tu alrededor (E)
-Si ves un hombre con barba, que viste de rojo e insiste en meterte en el saco, no temas, es que alguien ha pedido un tesoro (E)
-Hola, soy Melchor. Estoy de copas con los otros dos. La cosa se nos ha ido de las manos, así que no esperes regalos (G)
-Enhorabuena, has sido seleccionado para tirar hoy del trineo de Papa Noel. En breve plazo un enanito pasará por tu casa para medirte los cuernos (G)
-Si la vida te da mil razones para llorar, demuestra que tienes mil y una para soñar. Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad (E)
-La ALP (Asociación de Langostinos a la Plancha) te recuerda que hay mejores cosas que chupar y pelar en un día como hoy (G)
-Si en la noche no puedes dormir, no cuentes estrellas, cuenta conmigo (E)
-Merri crima an a japi niu yir!!! (G)
Podría escribir muchos más, pero creo que con esta selección ya es suficiente.
-Que la lluvia de la felicidad te pille con el paraguas roto, te empape y salpique a todos los que están a tu alrededor (E)
-Si ves un hombre con barba, que viste de rojo e insiste en meterte en el saco, no temas, es que alguien ha pedido un tesoro (E)
-Hola, soy Melchor. Estoy de copas con los otros dos. La cosa se nos ha ido de las manos, así que no esperes regalos (G)
-Enhorabuena, has sido seleccionado para tirar hoy del trineo de Papa Noel. En breve plazo un enanito pasará por tu casa para medirte los cuernos (G)
-Si la vida te da mil razones para llorar, demuestra que tienes mil y una para soñar. Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad (E)
-La ALP (Asociación de Langostinos a la Plancha) te recuerda que hay mejores cosas que chupar y pelar en un día como hoy (G)
-Si en la noche no puedes dormir, no cuentes estrellas, cuenta conmigo (E)
-Merri crima an a japi niu yir!!! (G)
Podría escribir muchos más, pero creo que con esta selección ya es suficiente.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Mila
Eran las 8 de la mañana y entraba a la oficina para afrontar una nueva jornada de trabajo. Se acerca el fin de año y el ritmo se hace más intenso, así que casi estoy deseando entrar ya en el 2010, aunque antes también quiero saborear las fechas navideñas.
Cuando me disponía a encender el ordenador, ha entrado nuestra compañera Mila y nos ha dicho que tenía un regalo para todos nosotros. Antes escribo en el post de ayer sobre regalos cotidianos que nos alegran la vida, y antes nos sorprende Mila. La cara de todos los compañeros ha cambiado de golpe tras este detalle, se veía la ilusión de un niño en cada uno de nosotros; y la forma de afrontar el día ha sido más optimista... ¿y por qué? Por este pequeño gran detalle.
Los regalitos estaba colocados sobre una mesa, y en cada envoltorio venía pintado el nombre de cada uno, de una forma muy artística ya que Mila es pintora. El presente en cuestión consiste en un cd titulado "Rockhristmas" cuyo contenido son villancicos cantados por grupos de rock. Todo está hecho a mano y hay unas dedicatorias muy entrañables.
Este año no escucharé villancicos tradicionales, escucharé este cd porque me recordará el bonito detalle que tuvo nuestra compañera un 23 de diciembre. Por cierto, también me acordaré de Iosu (marido de Mila y compañero de ranking), que me consta que algo ha tenido que ver en la elaboración del regalo.

Cuando me disponía a encender el ordenador, ha entrado nuestra compañera Mila y nos ha dicho que tenía un regalo para todos nosotros. Antes escribo en el post de ayer sobre regalos cotidianos que nos alegran la vida, y antes nos sorprende Mila. La cara de todos los compañeros ha cambiado de golpe tras este detalle, se veía la ilusión de un niño en cada uno de nosotros; y la forma de afrontar el día ha sido más optimista... ¿y por qué? Por este pequeño gran detalle.
Los regalitos estaba colocados sobre una mesa, y en cada envoltorio venía pintado el nombre de cada uno, de una forma muy artística ya que Mila es pintora. El presente en cuestión consiste en un cd titulado "Rockhristmas" cuyo contenido son villancicos cantados por grupos de rock. Todo está hecho a mano y hay unas dedicatorias muy entrañables.
Este año no escucharé villancicos tradicionales, escucharé este cd porque me recordará el bonito detalle que tuvo nuestra compañera un 23 de diciembre. Por cierto, también me acordaré de Iosu (marido de Mila y compañero de ranking), que me consta que algo ha tenido que ver en la elaboración del regalo.
martes, 22 de diciembre de 2009
Sofia Coppola
Cuando a uno no le toca nada en la lotería, se tiene que conformar con pequeños regalos cotidianos, y no hablo de regalos materiales. Un regalo cotidiano puede ser una buena canción, una buena película, un buen sabor, un buen olor...
U2 me regaló "One", Pepu Hernández y sus chicos me regalaron un mundial de baloncesto, Nadal me regaló un Wimbledon un 6 de julio, la Fox me regaló Prison Break, Francis Ford Coppola me regaló la trilogía del Padrino... y así podría continuar todo el día.
El señor Coppola, nacido un 7 de abril (igual que un servidor), también me regaló a su hija... en el buen sentido de la palabra, por supuesto. No pretendo ahora hacer un ejercicio de comparación entre padre e hija, a día de hoy sería una especie de sacrilegio; en el futuro, Dios dirá. Lo que sí pretendo con este post, es agradecer a Sofia Coppola los pequeños regalitos que me ha ido haciendo estos últimos años. Son regalos cotidianos que para muchos pasarían desapercibidos, pero que yo valoro de una forma especial.
Me parece un regalo "Lost in translation", una película en la que aparentemente no pasaba nada pero que me enganchó de principio a fin. A su vez, esta peli me regaló a un Bill Murray sublime y a una Scarlett Johansson a la que se le quedaba pequeña la pantalla del cine. Lo que transmite esta pareja durante los 105 minutos que dura la película es otro regalo.
La canción "More than this" de Roxy Music cobró una nueva dimensión para mí, tras escucharla en la escena del karaoke; y la escena final, con los Jesus and Mary Chain de fondo fue un detalle que me puso la carne de gallina. Me gustaba "Just like honey", pero desde "Lost in Translation", se ha convertido en una canción de culto para mí y me es imposible no asociarla a Bill y Scarlett fundiéndose en un abrazo, mientras él le susurra algo a ella.
Y como último regalo, os dejo este vídeo de "The Chemical Brothers", en el que por supuesto, algo tiene que ver Sofia.
U2 me regaló "One", Pepu Hernández y sus chicos me regalaron un mundial de baloncesto, Nadal me regaló un Wimbledon un 6 de julio, la Fox me regaló Prison Break, Francis Ford Coppola me regaló la trilogía del Padrino... y así podría continuar todo el día.
El señor Coppola, nacido un 7 de abril (igual que un servidor), también me regaló a su hija... en el buen sentido de la palabra, por supuesto. No pretendo ahora hacer un ejercicio de comparación entre padre e hija, a día de hoy sería una especie de sacrilegio; en el futuro, Dios dirá. Lo que sí pretendo con este post, es agradecer a Sofia Coppola los pequeños regalitos que me ha ido haciendo estos últimos años. Son regalos cotidianos que para muchos pasarían desapercibidos, pero que yo valoro de una forma especial.
Me parece un regalo "Lost in translation", una película en la que aparentemente no pasaba nada pero que me enganchó de principio a fin. A su vez, esta peli me regaló a un Bill Murray sublime y a una Scarlett Johansson a la que se le quedaba pequeña la pantalla del cine. Lo que transmite esta pareja durante los 105 minutos que dura la película es otro regalo.
La canción "More than this" de Roxy Music cobró una nueva dimensión para mí, tras escucharla en la escena del karaoke; y la escena final, con los Jesus and Mary Chain de fondo fue un detalle que me puso la carne de gallina. Me gustaba "Just like honey", pero desde "Lost in Translation", se ha convertido en una canción de culto para mí y me es imposible no asociarla a Bill y Scarlett fundiéndose en un abrazo, mientras él le susurra algo a ella.
Y como último regalo, os dejo este vídeo de "The Chemical Brothers", en el que por supuesto, algo tiene que ver Sofia.
domingo, 20 de diciembre de 2009
Rutinas y manías
Dicen que el hombre es un animal de costumbres; si esta afirmación es cierta, yo soy un animal. Llámalo costumbre, tradición, rutina o manía; en mi caso siempre ha sido necesario cualquiera de estos 4 elementos para poder afrontar con más garantías cualquier reto, por muy pequeño que fuera.
Hoy estoy un poco intranquilo porque tengo partido de ranking (si lees habitualmente este blog, ya sabes de qué torneillo hablo). Intranquilo, pero feliz, porque yo siempre he pensado que estas pequeñas cosillas son la salsa de la vida, y a mí lo que más me gusta de un plato es untar la salsa. Y esta intranquilidad de la que hablo, me encanta porque es la que me mantiene ilusionado como un niño, es el mismo cosquilleo que tenía a los 15 años, antes de saltar a la pista para jugar un partido de baloncesto.
Ahora tengo 32, pero me alegra que aún aparezca ese cosquilleo, y si ese cosquilleo se transforma en una sonrisa de oreja a oreja al final del partido, querrá decir que ese día he ganado. Pero para conseguir esa victoria, antes habré seguido una serie de rutinas o manías que me habrán dado la seguridad suficiente para afrontar el partido.
Siempre que lo cuento, se me ríen a la cara, pero no me importa, yo con mis manías/rutinas voy al fin del mundo, y sé que no soy el único. A continuación paso a detallar mis "costumbres" antes de un partido de ranking.
El pantalón de tenis y el polo siempre son los mismos para el ranking (sólo los uso para este torneo, que son 2 partidos cada 3 semanas). Hace poco me cambié de marca de calzoncillos y compré talla L, para cambiarme posteriormente a la M... para el partido tiene que ser talla M a la fuerza. Esto último puede que no sea una manía, simplemente me queda un poco grande la L. En mi mochila no pueden faltar las 2 raquetas iguales (por si rompo cordaje en medio del partido), mi botella fría de aquarius, mis dos muñequeras Wilson, mi crema "radio salil" y mi toallita para el sudor. Y por supuesto, no puede faltar mi boli de la suerte para apuntar mi victoria en el panel de los resultados (apunta el que gana). Cuando haya cambio de pista en el partido, me sentaré, beberé y me secaré el sudor, siempre por este orden. Y por supuesto, procuraré hablar lo menos posible con mi rival, cuando acabe el partido, como si nos vamos a tomar una cerveza, pero durante el partido, nada de nada.
Tengo más manías, pero me tengo que ir, se acerca la hora y todavía no me he comido mi plátano pre-partido. La verdad es que os he dado muchos argumentos para que os descojonéis de mí, pero me da igual, porque estas manías me dan seguridad y en el fondo no son más que una forma de concentrarse.
A ver qué tal me va hoy.
Hoy estoy un poco intranquilo porque tengo partido de ranking (si lees habitualmente este blog, ya sabes de qué torneillo hablo). Intranquilo, pero feliz, porque yo siempre he pensado que estas pequeñas cosillas son la salsa de la vida, y a mí lo que más me gusta de un plato es untar la salsa. Y esta intranquilidad de la que hablo, me encanta porque es la que me mantiene ilusionado como un niño, es el mismo cosquilleo que tenía a los 15 años, antes de saltar a la pista para jugar un partido de baloncesto.
Ahora tengo 32, pero me alegra que aún aparezca ese cosquilleo, y si ese cosquilleo se transforma en una sonrisa de oreja a oreja al final del partido, querrá decir que ese día he ganado. Pero para conseguir esa victoria, antes habré seguido una serie de rutinas o manías que me habrán dado la seguridad suficiente para afrontar el partido.
Siempre que lo cuento, se me ríen a la cara, pero no me importa, yo con mis manías/rutinas voy al fin del mundo, y sé que no soy el único. A continuación paso a detallar mis "costumbres" antes de un partido de ranking.
El pantalón de tenis y el polo siempre son los mismos para el ranking (sólo los uso para este torneo, que son 2 partidos cada 3 semanas). Hace poco me cambié de marca de calzoncillos y compré talla L, para cambiarme posteriormente a la M... para el partido tiene que ser talla M a la fuerza. Esto último puede que no sea una manía, simplemente me queda un poco grande la L. En mi mochila no pueden faltar las 2 raquetas iguales (por si rompo cordaje en medio del partido), mi botella fría de aquarius, mis dos muñequeras Wilson, mi crema "radio salil" y mi toallita para el sudor. Y por supuesto, no puede faltar mi boli de la suerte para apuntar mi victoria en el panel de los resultados (apunta el que gana). Cuando haya cambio de pista en el partido, me sentaré, beberé y me secaré el sudor, siempre por este orden. Y por supuesto, procuraré hablar lo menos posible con mi rival, cuando acabe el partido, como si nos vamos a tomar una cerveza, pero durante el partido, nada de nada.
Tengo más manías, pero me tengo que ir, se acerca la hora y todavía no me he comido mi plátano pre-partido. La verdad es que os he dado muchos argumentos para que os descojonéis de mí, pero me da igual, porque estas manías me dan seguridad y en el fondo no son más que una forma de concentrarse.
A ver qué tal me va hoy.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Transporte urbano
Normalmente me muevo por la ciudad en moto, pero con el frío que está haciendo estos días, estoy haciendo más uso del transporte urbano.
Hoy, sin ir más lejos, al coger el autobús he observado que el conductor parecía ecuatoriano, digo "parecía" porque no se lo he preguntado, pero tenía rasgos físicos que me hacían pensar que era de Ecuador. Al rato ha subido una ciudadana de su misma nacionalidad, o eso me parecía a mí, y ha saludado al conductor de una forma normal, al igual que había hecho yo. Bien, menuda chorrada, supongo que estarás pensando. Incluso, algún mal pensado verá algo de racista en mis palabras... nada más lejos de la realidad.
Cuando me he sentado, mi cabeza ha empezado a funcionar y me he imaginado cogiendo un autobús en Zambia... si el conductor tuviera pinta de español, ¿le saludaría de una forma especial? ¿le sonreiría? ¿le haría un gesto de complicidad? Sí, lo sé, no es comparable. Supongo que el porcentaje de españoles en Zambia será muy inferior al de ecuatorianos en España. Pero yo voy a otra cosa, o al menos eso pretendo.
Recuerdo hace unos años, paseando por Londres, más concretamente en Notting Hill, me crucé con una chica que me sonaba la cara de la universidad. Nunca había intercambiado una palabra con ella, ni nos saludábamos tan siquiera. En cambio, allí en Londres, me salió saludarla. Ella no lo vio de la misma forma y no me devolvió el saludo. ¿Motivos? Yo contemplo 3 posibilidades: a) no me conocía de nada, b) era una maleducada y c) era una tía buena.
Me imagino otra situación: entro en un pub de Liverpool y cuando voy a pedir una pinta veo a un antiguo compañero del colegio ó universidad. El tío en cuestión es un gilipollas que nunca tragué y yo para él soy lo mismo. ¿Qué hago? Me acerco, le saludo, tenemos una conversación de trámite y nos sonreímos falsamente o simplemente me hago el despistado. En nuestra ciudad, nos hubiéramos saludado sin más, pero como estamos en Liverpool...
Me parece muy curioso cómo pueden cambiar las situaciones dependiendo del lugar o contexto... en fin, que hoy se me ha pasado muy rápido el trayecto del trabajo a casa.
Hoy, sin ir más lejos, al coger el autobús he observado que el conductor parecía ecuatoriano, digo "parecía" porque no se lo he preguntado, pero tenía rasgos físicos que me hacían pensar que era de Ecuador. Al rato ha subido una ciudadana de su misma nacionalidad, o eso me parecía a mí, y ha saludado al conductor de una forma normal, al igual que había hecho yo. Bien, menuda chorrada, supongo que estarás pensando. Incluso, algún mal pensado verá algo de racista en mis palabras... nada más lejos de la realidad.
Cuando me he sentado, mi cabeza ha empezado a funcionar y me he imaginado cogiendo un autobús en Zambia... si el conductor tuviera pinta de español, ¿le saludaría de una forma especial? ¿le sonreiría? ¿le haría un gesto de complicidad? Sí, lo sé, no es comparable. Supongo que el porcentaje de españoles en Zambia será muy inferior al de ecuatorianos en España. Pero yo voy a otra cosa, o al menos eso pretendo.
Recuerdo hace unos años, paseando por Londres, más concretamente en Notting Hill, me crucé con una chica que me sonaba la cara de la universidad. Nunca había intercambiado una palabra con ella, ni nos saludábamos tan siquiera. En cambio, allí en Londres, me salió saludarla. Ella no lo vio de la misma forma y no me devolvió el saludo. ¿Motivos? Yo contemplo 3 posibilidades: a) no me conocía de nada, b) era una maleducada y c) era una tía buena.
Me imagino otra situación: entro en un pub de Liverpool y cuando voy a pedir una pinta veo a un antiguo compañero del colegio ó universidad. El tío en cuestión es un gilipollas que nunca tragué y yo para él soy lo mismo. ¿Qué hago? Me acerco, le saludo, tenemos una conversación de trámite y nos sonreímos falsamente o simplemente me hago el despistado. En nuestra ciudad, nos hubiéramos saludado sin más, pero como estamos en Liverpool...
Me parece muy curioso cómo pueden cambiar las situaciones dependiendo del lugar o contexto... en fin, que hoy se me ha pasado muy rápido el trayecto del trabajo a casa.
martes, 15 de diciembre de 2009
Renault 5
Hoy me he encontrado con Ángeles, con la que hace unos días estuve hablando de su coche. Me contó que cuando fue a aparcar, se le acercó un señor y le dijo:
- ¿Ha notado usted que le seguía desde la rotonda de la calle xxx?
- Pues, no, la verdad es que no...
- La razón por la que le seguía ha sido por su coche, me encanta, ¿no me lo podría vender? Póngale un precio, por favor.
- La verdad es que no quiero venderlo, me va muy bien y no necesito otro.
- Tome, yo le dejo mi móvil por si cambia de opinión.
Un coche así, no puede ser un coche cualquiera, da igual que su valor de mercado actual no supere los 600€, pero un coche que hace que un desconocido te siga durante varias calles, es que tiene algo. Pues bien, hoy Ángeles me ha enseñado su R-5, color azul Francia, y he entendido a ese señor.
Sí, lo sé, simplemente es un Renault 5, pero cuando lo he visto me ha dado ganas de abrazarlo (yo es que soy de coger cariño a las cosas, y los coches no son la excepción). La verdad es que el coche, aunque tiene 30 años, está como nuevo porque sólo tiene 90.000km y siempre ha dormido en garaje (joder, parezco un anuncio de clasificados).
El caso es que cuando lo he visto por dentro, ese olor a coche viejo me ha llevado a mi infancia y me ha recordado cuando Angélica, la madre de mi amigo Miguel, nos venía a buscar con su Mini naranja para llevarnos a la piscina. También me ha venido a la mente el Seat 131 Supermiriafiori de mi padre, en el que llegué a vomitar 7 veces en un viaje a Miramar (Gandía), nuestro lugar de veraneo cuando éramos críos. ¡Qué pena me dio cuando lo vendió! Yo creo que alguna lagrimita solté... si es que cuando veía sus faros, era como mirarle a los ojos...
Bueno, aquí os dejó un par de fotos que he hecho al causante de estos recuerdos.

- ¿Ha notado usted que le seguía desde la rotonda de la calle xxx?
- Pues, no, la verdad es que no...
- La razón por la que le seguía ha sido por su coche, me encanta, ¿no me lo podría vender? Póngale un precio, por favor.
- La verdad es que no quiero venderlo, me va muy bien y no necesito otro.
- Tome, yo le dejo mi móvil por si cambia de opinión.
Un coche así, no puede ser un coche cualquiera, da igual que su valor de mercado actual no supere los 600€, pero un coche que hace que un desconocido te siga durante varias calles, es que tiene algo. Pues bien, hoy Ángeles me ha enseñado su R-5, color azul Francia, y he entendido a ese señor.
Sí, lo sé, simplemente es un Renault 5, pero cuando lo he visto me ha dado ganas de abrazarlo (yo es que soy de coger cariño a las cosas, y los coches no son la excepción). La verdad es que el coche, aunque tiene 30 años, está como nuevo porque sólo tiene 90.000km y siempre ha dormido en garaje (joder, parezco un anuncio de clasificados).
El caso es que cuando lo he visto por dentro, ese olor a coche viejo me ha llevado a mi infancia y me ha recordado cuando Angélica, la madre de mi amigo Miguel, nos venía a buscar con su Mini naranja para llevarnos a la piscina. También me ha venido a la mente el Seat 131 Supermiriafiori de mi padre, en el que llegué a vomitar 7 veces en un viaje a Miramar (Gandía), nuestro lugar de veraneo cuando éramos críos. ¡Qué pena me dio cuando lo vendió! Yo creo que alguna lagrimita solté... si es que cuando veía sus faros, era como mirarle a los ojos...
Bueno, aquí os dejó un par de fotos que he hecho al causante de estos recuerdos.

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