Hoy vivimos en una sociedad en la que sólo vale el resultado, el objetivo, la victoria; pero yo siempre me he fijado en el que cruza la meta en segundo lugar, injustamente llamado el primero de los perdedores. De hecho, recuerdo grandes "derrotados" que debido a su esfuerzo y tesón, para mí siempre serán unos auténticos ganadores. Me viene ahora a la mente el luchador Claudio Chiapucci, siempre a la sombra del gran Induráin ó Roddick perdiendo 3 finales de Wimbledon ante Federer, la última de ellas con un dramático quinto set. En Pamplona lo hemos vivido muy de cerca este año con la hazaña del MRA Xota y su increíble subcampeonato en la liga española de fútbol sala; y mi padre siempre me hablaba del "eterno segundo" Poulidor, pero de éste último no puedo opinar porque jamás le vi andar en bicicleta.
Al principio me he referido a 2 acontecimientos deportivos que definen muy bien lo que quiero comentar, y no es otra cosa que las maneras de perder. Uno puede caer derrotado con la cabeza bien alta, volviendo a casa con la satisfacción del deber cumplido; pero también existen casos en los que además de perder, se hace el ridículo.
Nuestros vecinos franceses lo han experimentado estos días. Su flamante selección de fútbol, actual subcampeona del mundo, se ha visto envuelta en una gran polémica por la actitud indigna de sus integrantes. Si nos remontamos a la fase de clasificación, vemos que la forma de acceder al Mundial no fue del todo respetuosa con el rival (pobres irlandeses), pero bueno, esa mano de Henry puede considerarse un simple lance del juego. Pero si nos fijamos en lo que ha pasado durante Mundial es para echarse a llorar: jugador es cambiado en el descanso y llama "sucio hijo de puta al entrenador", jugador casi se pega con preparador físico, jugadores se niegan a entrenar, delegado abandona la concentración, entrenador no da la mano a entrenador rival tras perder... resultado final: eliminados en primera ronda, y lo que es peor, dando una imagen penosa a todo el mundo.
Menos mal que otro "derrotado" francés ha demostrado a su país, herido en su orgullo, que existe otra manera de perder. Me estoy refiriendo al tenista Nicolas Mahut, que hoy ha terminado perdiendo su maratoniano partido en Wimbledon contra el estadounidense John Isner, por el increíble resultado de 6-4,3-6,6-7,7-6,70-68!!! Las 11 horas y cinco minutos que ha durado esta épica batalla demuestra que existen distintas maneras de perder, aunque el resultado sea el mismo... eliminado en primera ronda. Tanto los futbolistas como el tenista han caído a las primeras de cambio, pero dudo mucho que Nicolas tenga que volver a Francia escoltado por la policía, como así ha ocurrido con los niñatos de la selección francesa de fútbol.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, hoy ha recibido a Thierry Henry para hablar del desastre del Mundial. Si yo fuera el presidente galo, le pondría el vídeo con las 11 horas del partido de Mahut para que reflexionara un poco; quizás así captara el mensaje.